marzo 31, 2008

poesía

Y decía así... soñábamos los dias en rojo, como olas de mar en plena furia... nos llenábamos los puños de croquetas dogchow y gritábamos a los cuatro vientos: "Que viva España!!", pero nuestras voces solo serían escuchadas por el Dios de los Caminos Abandonados... que triste.
Y así de tristes nos dijimos adiós, yo pegaba la cara a la ventana, tu le pegabas un chicle a tu hermana, y los dos, con las dos manos, nos decíamos adiós.
Mucho tiempo después, por casualidad nos vimos, a través de las nubes, como en un dia de verano... tu estabas de pie, sobre tu tortuga gigante, yo estaba de pie, caminando sobre cristales. Aquel dia llovió lunetas; tu solo recogías las amarillas.
Pero yo no te reconocí... tenias el pelo mas largo, la cara mas vieja, el orgullo mas alborotado y la nariz operada.
Dijiste que yo no habia cambiado nada, que seguía igual que siempre, como cuando eramos niños y comíamos insectos. Pues si, ahí estaba yo cazando mariposas con la red que me regalaste en cuarto de primaria. Pero ya no las colecciono. Y ya no me impresiona tanto que te sepas la tabla del siete, una de las mas difíciles.
Te dije que el tiempo nunca abandona el juego. Tu no querías creer que nos iba ganando. Habrá que planear una estrategia, pero has de saber que las cosas que pasan, tienen que pasar.

2 comentarios:

ni_mini dijo...

ay me gusta un montón, como todas esas partes de la infancia son bien gráficas y ciertas

Anónimo dijo...

hay este esta super bonito!!!! me gusta!!!! me gusta!!!!!!!