Nos ha dado por llover. A ratos. Pobres gaviotas, no entienden nada, solo gritan toda la noche. Me pregunto qué reclaman. No lo sé.
Nos ha dado por quedarnos despiertos, toda la noche, con la ventana y la puerta cerrada. Me pregunto a quién queremos dejar fuera. Y no lo sé.
Pobre esperanza, no sabe nada, solo se muere toda la noche. Pero parece que ya no sabemos llorar. Hemos visto tanto y tán rápido que ya no sabemos llorar. Me pregunto entonces qué soñaremos. No, no lo sé. Yo nunca he soñado que vuelo. Pero sé que alguna vez he volado, hace mucho tiempo, cuando las tardes eran de sol y las calles de juguete. Lo sé.
No hay comentarios:
Publicar un comentario