Seguía siendo febrero, pleno invierno, días rosas con cielos blancos, muy blancos. Yo iba cantando mis canciones, recitando mis miedos por miedo a que estos se me quedaran olvidados en algún rincón. Absorta en mí, como siempre, de pronto te ví, todo lo inmóvil que podías estar.
¿Quién eres tú que de pronto te apareces y me robas mis canciones? Me llené la boca de presentaciones y me acerqué... alguna cosa habré dicho, porque de pronto me hablabas para decirme tu nombre.
Aquella fué la última vez que comprendí algo. Luego se nos ha pasado el tiempo entre risas espontáneas y miradas inseguras. La incertidumbre me lleva de la mano a todos lados, no me deja en paz,... pero no importa, a tu perro le caigo bien.
2 comentarios:
Sin incertidumbre no hay nada lindo, así de claro... tan masoquistas que somos.
yo vivo de la incertidumbre! de si me quedo, de si le hablo, de si le contesto, de si me voy. me encantó descubrir tu blog
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