marzo 26, 2009

Shakespeare

Nada. Ni una palabra. Una señal? No. Nada. No me acuerdo que soñé.
Me acuerdo que antes los domingos no venían con tanto sol; venían con frío y había que levantarse temprano, pero al menos no eran tristes. Eran domingos.
Hoy es jueves, intentando no serlo. Como yo. No es una duda, no es una cuestión de importancia, no es un problema. Es una intención. Es un acto.
Intentar no ser. Suena ilógico, como la vida misma. Suena bien, como cuando dices "chocolate"; suena bien, promete bien.
Yo no tengo nada que prometer. No tengo nada.
Nada.
Ni una palabra.

No hay comentarios: