diciembre 31, 2010

D. 151 principal

... y me quedé dormida repasando de una en una todas las casas donde viví.
Mis habitaciones, los rincones.  Los adornos que fueron cambiando de lugar.

Y empecé a soñar sus ecos atrapados.
Empecé a repasar recuerditos.
El jardín al que le pusieron una fuente, el árbol que murió con el eclipse, las palomas encima del tejado.

Nunca me emocionaron las mudanzas.

diciembre 14, 2010

Barcelona 2010

No importa cuantas veces se repita.  No se aprende a decir adiós.
Cada vez es igual de difícil que la anterior, que todas y que ninguna.

No vale la pena resistirse al nudo de la garganta; si no se deja ser en ese momento, será después, cuando ya a nadie le importa.

Es inútil pretender decir las palabras correctas.  En general, sólo se acierta a repetir, a tartamudear.
A veces es mejor no decir nada y llenar ese estúpido silencio con un fuerte abrazo, de esos que incluso duelen.

Pero hay que saber soltar.  Dejar ir.  Esa es la parte más difícil.
Saber que se dice adiós, entenderlo, aceptarlo.

No es lo mismo decir adiós que despedirse...  no lo es.

diciembre 01, 2010

Química

...y me cuentas tonterías si te lo pido.  Me haces reír.
Me gusta porque me siento tonta, infantil.

Es divertido aunque absurdo; dentro de un minuto nada será real.