diciembre 31, 2011

Pues felices años!!

Bajo la promesa de no olvidar. Ni a ti, ni a mi, ni a nadie que haya marcado mi confundido corazón.
No olvidar nada de lo bueno y nada de lo malo. Eso es lo que soy.
Así va transcurriendo este último día de este año.
Curioso emocionarse por esto, pero así es.  Será la sensación de haber hecho 365 días mas o menos bien.
Serán solo ganas de fiesta. Será que de verdad este año me voy a proponer hacer cosas. No lo sé. Pero este fin de año me emociona.
No se a que fuerza se le piden estas cosas, pero el año que empieza mañana, me gustaría que viniera lleno de ustedes. De sus risas y sus cuentos. De paseos por el centro y viajes a México. De reuniones en mi casa y visitas por el mundo. Eso sería un feliz año.
Este que acaba también lo fue. Deberíamos felicitarnos por eso también. "Feliz año viejo" debería estar escrito en las ventanas y letreros "navideños".  Porque para mi, parte de disfrutar  la vida se trata de eso; vives el momento, bueno o malo. Pero también después, cuando haces el resumen, sonríes como acordándote de travesuras.
Así que haciendo resumen: ¡que buenas aventuras las del 2011!
Espero que sus resúmenes también les dejen sonriendo.
Y pensando en esto se me escondió el sol de hoy...
Feliz año viejo y feliz año nuevo.

noviembre 19, 2011

Entonces...

-Y ¿ahora, qué?
-¿Tienes miedo?
-Cuando estas conmigo no hay miedo.
-Cuando estoy contigo soy yo.
-Pues me gustas tu. ¿Entonces?
-Entonces no hay tiempo. Solo noches.
-¿Noches?
-Si, de cuento.
-Me gustan los cuentos.
-Te los regalo todos.
-¿Los tristes también?
-Si, para cuando quieras llorar.

noviembre 16, 2011

Feliz Cumpleaños

No se cual es el primer recuerdo que tengo de ti.
Debe ser muy antiguo.  De cuando aprendimos a sumar. 
Debió ser una mañana muy soleada, de Agosto. 
Tampoco nos recuerdo mucho en esos años.
Debíamos hablar poco.
Te recuerdo cantando, tan pequeño y tan valiente.
Y riendo.  De eso si me acuerdo bien.
Nos recuerdo tan niños. 
Me acuerdo del año que de pronto eras muy alto.
Y creo que es alrededor de esas aventuras que empieza la avalancha de recuerdos.
De pronto, no importa a dónde me asome, ahí estás tu también.
Recuerdo el día que crecimos como hermanos; nuestra vela en la fogata y ahí te conocí de verdad.
Desde entonces no solo estás, también eres conmigo. 
Yo me fui pero tu siempre has estado para recibirme y despedirme. Cada vez.
Eres uno de mis caminos de escape, pero también mis pies en la tierra.
Yo no creo en nada, así que solo doy gracias a ti y a mi por nuestro encuentro.
A ti por ser mi amigo, por crecer conmigo y por dejarme ser parte de tus historias.
Te quiero.

noviembre 08, 2011

Ya veremos

Me gustaría escribir.
Tu nombre.
Todos los días.
De tu vida.

julio 18, 2011

Diario de olvidos: últimos días.

Una despedida tras otra. Y yo que creía que era inmune a decir adiós, vuelve a invadirme una nostalgia infantil, con nudo en la garganta.
Últimos días de cumpleaños, comidas familiares, visita a la montaña para cargar energía de la buena que me acompañe estos años.
Mas risas, consejos, promesas y vuelvo pronto.

Último día en México:  insuperable.

julio 15, 2011

Diario de olvidos: días del diecisiete al veinte.

Lunes y martes sin mucha novedad.
Lo más característico: mi hermana me enseñó a tejer. Estoy haciendo una bufanda no muy prometedora, pero bueno, la práctica hace al maestro.
Un reencuentro y unas chelas con plática intelectual, o al menos lo intentamos. Recuerdo y entiendo aquellos tiempos.
Miércoles, uno de los mejores días de estas vacaciones.  El tiempo no existe. Sigo con la sonrisa por verlos reír de nuestras vidas. Me siento cubierta por cada abrazo, protegida.
Una mesa larga, llena de historias de las que he tenido suerte de ser parte. Llena de amigos.
Me siento feliz.
Días del diecisiete al veinte:  tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio... y coincidir.

julio 11, 2011

Diario de olvidos: días quince y dieciséis.

Cuando vinieron a decirnos que le bajáramos el volumen a la música pensé:  "no es la primera vez que los vecinos me mandan callar"  pero si la primera vez que el enfiestado es mi papá.  Con un sacacorchos como micrófono, abrazando a mi tío Juan, Cantares a todo volumen.
Mi padre que no bebe, le entró con gusto al ron, al brandy, al vino tinto y por su puesto que terminó bailando hasta con Miguel Bosé. Y el tío Juan igual de animado. Y yo no quise quedarme atrás, así que convoqué a mi prima y a mi madre y total terminamos todos haciendo la conga en las escaleras... todo un espectáculo.

El domingo mas tranquilo. Un segundo de compasión por los borregos que nos desayunamos en los Juanes pa la cruda y luego tarde de futbol. Todo México fue hermano, madre o padre de los chavitos de la sub 17, si dió gusto verlos todavía tan intactos, tan lejos de la vanidad, tan emocionados.

Luego emprendimos la búsqueda de los esquites, pero la lluvia se los llevó. Así que optamos por el cafecito de olla para hablar de nuestras vidas, mis oídos dispuestos para las historias de tu voz.  Abrazo de despedida, por si acaso sólo te vuelvo a ver en sueños.

Días quince y dieciséis: mi familia es muy divertida. Emprendo la búsqueda.

Diario de olvidos: días doce, trece y catorce.

México Distrito Federal el miércoles y otra vez el viernes.  No deja de sorprenderme la gente de la gran ciudad; hacer y deshacer entre tanto coche y calle y puente peatonal, con tanto calor y dos horas después lluvia tropical, donde lo que está cerca sigue estando lejos pero encuentras lo que quieres a la vuelta de la esquina. Me sigue pareciendo casi heroica la rutina del ciudadano promedio.
Más heroica la vida de Doña Dolores Martínez Le-Clanche de González, mi abuelita, que a sus noventa y seis años todavía me preparó una paella, me acompañó con varias copas de un vino chileno y abrió el baúl de sus recuerdos y olvidos para compartirlos a la hora del postre y el café.
Después de la lluvia me divertí bastante con "lo que vino a ser" la cena del viernes. Me gustó conocer y reconocer nuevas caras, ser recibida en otras guaridas y terminar riendo de cansancio, o cansada de tanto reír, ya no se como fue, era tarde.
Estos últimos días los comparten el sol y la lluvia; los disfruto mucho.
Días doce, trece y catorce: sorprendente orden dentro del caos.

julio 07, 2011

Diario de olvidos: días nueve, diez y once.

Tranquilidad total.  No he de decir mas.
Tan tranquilos estos días que leí Cien años de soledad.
Mención especial merecen los cuatro gatos de la casa con sus peculiaridades:

Tenemos al blanco y negro, que mis papás llaman Telésforo y mi hermana Tlacomoni.  Yo decidí llamarlo Andrés pa que se sienta mejor.  Es muy cariñoso y tranquilo. Es el que duerme las siestas conmigo y me despierta en las mañanas.

Luego está uno color café con leche, que mis papás llaman Cástulo y mi hermana Tlaloque.  Yo decidí llamarlo Sandro.  Tiene cara de Sandro.  Muy delicado, tiene los ojos tan azules que le lastima la luz y siempre va con los ojitos entreabiertos y tan delicado que solo puede comer caldito de pollo con arroz.

Luego tenemos a Juanita, la mas chiquita, gris oscuro, muy juguetona, ha destrozado todas las macetas, se hizo pipi en mi ropa y travesuras por el estilo, digamos que es la mas normal.

Y por último, la mayor, Ema. A mí me cae mal, es grosera con todos y tiene cara de mala onda todo el tiempo. No le gusta comer sola. Te va a buscar, se para junto a ti a maullar y la tienes que acompañar al plato y quedarte ahí esperando a que coma. Si te vas, vuelve a buscarte.

Esos son los gatos. Mañana hablaremos del perro. ; )
Días nueve, diez y once: tan tranquilos que observo a los gatos.

julio 03, 2011

Diario de olvidos: día ocho.

El plan era ir al centro con Diego, pero mi mamá me recordó que había comida familiar, así que carretera con lluvia y a las tres ya estaba en casa.
Muchas risas con los tíos y las primas.
En la noche, repaso de olvidos y recuerdos de la infancia y adolescencia.
Hace tiempo que no reía con tantas ganas.
Pacto de borrachos a las tres de la mañana, por ahí hay una foto y un testigo.
Cansada de reír y con la sonrisa puesta, me fui a dormir.
Día ocho: feliz.

Diario de olvidos: días cinco, seis y siete.

Fui nieta, aunque por muy poco tiempo.  Fui sobrina, también por poco tiempo.
Luego fui amiga. De las más felices.  Me gusta re-descubrirlos y volver a entender por qué los quiero tanto.
Me gustó conocer lo que serán sus próximos días, conocer a los que no veré nacer, ¡pero ya me enviarán las fotos!
Me gustó liberar los pensamientos bajo el influjo de un original chai latte café.
Más liberador el influjo de las cubas, que el Señor Ministro, cumpliendo su deber, me sirvió una tras otra.
Tres días lluviosos, pero con tan buena compañía.
Tres noches de risas, como a mí me gustan.
Viejos y nuevos olvidos se suman a la lista.
Días cinco, seis y siete: lluvia, bien acompañada.

junio 29, 2011

Diario de olvidos: día cuatro.

Nada mas saludable que sacar a pasear a Rita a las siete de la mañana.
Solazo desde las nueve, ratito de alberca pero el deber llamó:  mudanza de mi hermana en Tepoz.
De vuelta a casa al sofá, nunca me ha cansado descansar. Pero vinieron las vecinas por Rita, así que otro paseito por la tarde.
Luego en la noche fuimos Fer, Cristina y yo a ver a tu mamá Diego, estuvimos hasta las doce y media de la noche. Ya sabes, arrasamos con todo mundo y a ti te pusimos en un altar, te bajamos de él y te subimos otra vez.  Quedamos de vernos otra día para que te mande cositas.  Te queremos.

junio 28, 2011

Diario de olvidos: día tres.

Cansado. Desperté con los maullidos del gato y me hice un café.  Luego roadtrip express a Tepoztlán pueblo mágico, aunque no en plan turista, mas bien por negocios de mi hermana.  Volvimos tarde y bien cansadas, así que el gato, el perro y yo optamos por la siesta. En la tarde no mucho, la hamaca es mi segunda piel.  Y en la noche, a chismorrear con las amigas, le solucionamos la vida a medio mundo.  Muy a gusto.  Les puse trampa mortal a los mosquitos, así que la noche tranquila.
Día tres: cansado, pero a gusto.

junio 27, 2011

Diario de olvidos: día dos.

Tranquilito. El gato negro, que he decidido llamar Andrés, quiere ser mi amigo y me vino a despertar.  Desayuno familiar, con mi hermana y mi papá que todavía no había visto. Luego sol y alberquita un par de horas. Luego otra vez, cada quien su vida, me quedo sola en casa pero a los diez minutos un par de visitas, con un algodón de azucar rosa de regalo =). 
Mis papás me consintieron con una comida deliciosa en la terraza y luego mas visitas familiares en el jardín. Yo me he autonombrado dueña y señora de la hamaca.
Y así tranquilo dieron las once de la noche, aquí todo mundo es muy trabajador así que se apagan las luces y a dormir.
Los mosquitos me han declarado la guerra, anoche perdí la primera batalla.
Día dos: tranquilo. Yo bien.
Y ustedes que tal?

junio 26, 2011

Diario de olvidos: día uno.

El avión increíblemente pequeño, el vuelo desmesuradamente largo, los asientos tan incómodos.
Pero el truco es saber apreciar los detallitos: la señora del asiento de al lado (no nos dijimos nuestros nombres pero platicamos todo el vuelo) resulta que es Filósofa, que agradable coincidencia.
Y en la cola de aduana, me hace plática un señor, que resulta ser catedrático Historiador de las Ideas en la Humboldt, en Berlín y termina invitándome a que vaya de oyente si algún día paso por Berlín. "Hecho", le dije y sonrió.

El primer desayunito en Tres Marías, con Rich, en una mesita con sol, un café de olla delicioso. Un viejito con una guitarra cantando canciones de Cri-Cri me enterneció. Sólo llevaba cuatro pesos en monedas, así que se los dí y le dije que canta muy bonito, "gracias señorita" también sonriendo, me dijo.
Luego a casa, que no conocía pero que mis papás y mi hermana la han dejado bien bonita. Mi mamá tenía la puerta abierta y se escondió detras de la barra de la cocina, cuando entramos pegó un grito y nos asustó, se moría de risa.

Tour por la casa y segundo desayuno: chilaquiles bien picantes y otro café. Vino Fer, se le sirvieron sus chilaquiles y nos quedamos platicando un ratito. Luego cada quien se fue a sus múltiples actividades.
Me quedé sola en la casa y se me acercó un gato, creo que se llama Tlacomoni, está bonito y se acomodó junto a mi en el sofá y nos dormimos media hora.

A las dos y media vino Rich, nos fuimos a su casa y ahí nos quedamos hasta las dos de la mañana, entre risas, tequilas, taquitos, gente que hace tantos años que no veía. Petit comité, pero que calidad.
La madre naturaleza también quizo recibirme y se lució con una tormenta eléctrica de película.
Los gatos me hicieron una broma pesada, usaron mi ropa recién desempacada de baño... pero fuera de eso, el día uno, excelente.

Gracias amigos!

junio 19, 2011

BCN

No me gusta no saber.
Dónde estamos, qué hicimos, por qué nos fuimos.

En que quedó lo que planeamos.
En quién quedó.

Yo no estoy más. Porque no quiero.
O porque quiero tanto que no entiendo.

De pronto todos se han ido.  ¿Y yo?
Yo no me despido.
Yo me siento en un rincón.
Y miro.

junio 01, 2011

Verano 2011

A las 7:35 piso la calle.  Todo es gris pero fresco,  con una lluvia tan ligera que no moja pero se siente en la cara.
Caminando por la Diagonal, siento que en cualquier momento mis pasos me llevarán al jardín de la fogata.

Porque huele a bosque.
Porque es muy temprano y no hay ruidos.
Después de una reflexión, estaría bien desayunar.
Es el día uno.  Calor humano.

Me he dejado llevar.
Será que si es para toda la vida.