junio 29, 2011

Diario de olvidos: día cuatro.

Nada mas saludable que sacar a pasear a Rita a las siete de la mañana.
Solazo desde las nueve, ratito de alberca pero el deber llamó:  mudanza de mi hermana en Tepoz.
De vuelta a casa al sofá, nunca me ha cansado descansar. Pero vinieron las vecinas por Rita, así que otro paseito por la tarde.
Luego en la noche fuimos Fer, Cristina y yo a ver a tu mamá Diego, estuvimos hasta las doce y media de la noche. Ya sabes, arrasamos con todo mundo y a ti te pusimos en un altar, te bajamos de él y te subimos otra vez.  Quedamos de vernos otra día para que te mande cositas.  Te queremos.

junio 28, 2011

Diario de olvidos: día tres.

Cansado. Desperté con los maullidos del gato y me hice un café.  Luego roadtrip express a Tepoztlán pueblo mágico, aunque no en plan turista, mas bien por negocios de mi hermana.  Volvimos tarde y bien cansadas, así que el gato, el perro y yo optamos por la siesta. En la tarde no mucho, la hamaca es mi segunda piel.  Y en la noche, a chismorrear con las amigas, le solucionamos la vida a medio mundo.  Muy a gusto.  Les puse trampa mortal a los mosquitos, así que la noche tranquila.
Día tres: cansado, pero a gusto.

junio 27, 2011

Diario de olvidos: día dos.

Tranquilito. El gato negro, que he decidido llamar Andrés, quiere ser mi amigo y me vino a despertar.  Desayuno familiar, con mi hermana y mi papá que todavía no había visto. Luego sol y alberquita un par de horas. Luego otra vez, cada quien su vida, me quedo sola en casa pero a los diez minutos un par de visitas, con un algodón de azucar rosa de regalo =). 
Mis papás me consintieron con una comida deliciosa en la terraza y luego mas visitas familiares en el jardín. Yo me he autonombrado dueña y señora de la hamaca.
Y así tranquilo dieron las once de la noche, aquí todo mundo es muy trabajador así que se apagan las luces y a dormir.
Los mosquitos me han declarado la guerra, anoche perdí la primera batalla.
Día dos: tranquilo. Yo bien.
Y ustedes que tal?

junio 26, 2011

Diario de olvidos: día uno.

El avión increíblemente pequeño, el vuelo desmesuradamente largo, los asientos tan incómodos.
Pero el truco es saber apreciar los detallitos: la señora del asiento de al lado (no nos dijimos nuestros nombres pero platicamos todo el vuelo) resulta que es Filósofa, que agradable coincidencia.
Y en la cola de aduana, me hace plática un señor, que resulta ser catedrático Historiador de las Ideas en la Humboldt, en Berlín y termina invitándome a que vaya de oyente si algún día paso por Berlín. "Hecho", le dije y sonrió.

El primer desayunito en Tres Marías, con Rich, en una mesita con sol, un café de olla delicioso. Un viejito con una guitarra cantando canciones de Cri-Cri me enterneció. Sólo llevaba cuatro pesos en monedas, así que se los dí y le dije que canta muy bonito, "gracias señorita" también sonriendo, me dijo.
Luego a casa, que no conocía pero que mis papás y mi hermana la han dejado bien bonita. Mi mamá tenía la puerta abierta y se escondió detras de la barra de la cocina, cuando entramos pegó un grito y nos asustó, se moría de risa.

Tour por la casa y segundo desayuno: chilaquiles bien picantes y otro café. Vino Fer, se le sirvieron sus chilaquiles y nos quedamos platicando un ratito. Luego cada quien se fue a sus múltiples actividades.
Me quedé sola en la casa y se me acercó un gato, creo que se llama Tlacomoni, está bonito y se acomodó junto a mi en el sofá y nos dormimos media hora.

A las dos y media vino Rich, nos fuimos a su casa y ahí nos quedamos hasta las dos de la mañana, entre risas, tequilas, taquitos, gente que hace tantos años que no veía. Petit comité, pero que calidad.
La madre naturaleza también quizo recibirme y se lució con una tormenta eléctrica de película.
Los gatos me hicieron una broma pesada, usaron mi ropa recién desempacada de baño... pero fuera de eso, el día uno, excelente.

Gracias amigos!

junio 19, 2011

BCN

No me gusta no saber.
Dónde estamos, qué hicimos, por qué nos fuimos.

En que quedó lo que planeamos.
En quién quedó.

Yo no estoy más. Porque no quiero.
O porque quiero tanto que no entiendo.

De pronto todos se han ido.  ¿Y yo?
Yo no me despido.
Yo me siento en un rincón.
Y miro.

junio 01, 2011

Verano 2011

A las 7:35 piso la calle.  Todo es gris pero fresco,  con una lluvia tan ligera que no moja pero se siente en la cara.
Caminando por la Diagonal, siento que en cualquier momento mis pasos me llevarán al jardín de la fogata.

Porque huele a bosque.
Porque es muy temprano y no hay ruidos.
Después de una reflexión, estaría bien desayunar.
Es el día uno.  Calor humano.

Me he dejado llevar.
Será que si es para toda la vida.