Nada mas saludable que sacar a pasear a Rita a las siete de la mañana.
Solazo desde las nueve, ratito de alberca pero el deber llamó: mudanza de mi hermana en Tepoz.
De vuelta a casa al sofá, nunca me ha cansado descansar. Pero vinieron las vecinas por Rita, así que otro paseito por la tarde.
Luego en la noche fuimos Fer, Cristina y yo a ver a tu mamá Diego, estuvimos hasta las doce y media de la noche. Ya sabes, arrasamos con todo mundo y a ti te pusimos en un altar, te bajamos de él y te subimos otra vez. Quedamos de vernos otra día para que te mande cositas. Te queremos.
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