Cansado. Desperté con los maullidos del gato y me hice un café. Luego roadtrip express a Tepoztlán pueblo mágico, aunque no en plan turista, mas bien por negocios de mi hermana. Volvimos tarde y bien cansadas, así que el gato, el perro y yo optamos por la siesta. En la tarde no mucho, la hamaca es mi segunda piel. Y en la noche, a chismorrear con las amigas, le solucionamos la vida a medio mundo. Muy a gusto. Les puse trampa mortal a los mosquitos, así que la noche tranquila.
Día tres: cansado, pero a gusto.
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