julio 18, 2011

Diario de olvidos: últimos días.

Una despedida tras otra. Y yo que creía que era inmune a decir adiós, vuelve a invadirme una nostalgia infantil, con nudo en la garganta.
Últimos días de cumpleaños, comidas familiares, visita a la montaña para cargar energía de la buena que me acompañe estos años.
Mas risas, consejos, promesas y vuelvo pronto.

Último día en México:  insuperable.

julio 15, 2011

Diario de olvidos: días del diecisiete al veinte.

Lunes y martes sin mucha novedad.
Lo más característico: mi hermana me enseñó a tejer. Estoy haciendo una bufanda no muy prometedora, pero bueno, la práctica hace al maestro.
Un reencuentro y unas chelas con plática intelectual, o al menos lo intentamos. Recuerdo y entiendo aquellos tiempos.
Miércoles, uno de los mejores días de estas vacaciones.  El tiempo no existe. Sigo con la sonrisa por verlos reír de nuestras vidas. Me siento cubierta por cada abrazo, protegida.
Una mesa larga, llena de historias de las que he tenido suerte de ser parte. Llena de amigos.
Me siento feliz.
Días del diecisiete al veinte:  tantos siglos, tantos mundos, tanto espacio... y coincidir.

julio 11, 2011

Diario de olvidos: días quince y dieciséis.

Cuando vinieron a decirnos que le bajáramos el volumen a la música pensé:  "no es la primera vez que los vecinos me mandan callar"  pero si la primera vez que el enfiestado es mi papá.  Con un sacacorchos como micrófono, abrazando a mi tío Juan, Cantares a todo volumen.
Mi padre que no bebe, le entró con gusto al ron, al brandy, al vino tinto y por su puesto que terminó bailando hasta con Miguel Bosé. Y el tío Juan igual de animado. Y yo no quise quedarme atrás, así que convoqué a mi prima y a mi madre y total terminamos todos haciendo la conga en las escaleras... todo un espectáculo.

El domingo mas tranquilo. Un segundo de compasión por los borregos que nos desayunamos en los Juanes pa la cruda y luego tarde de futbol. Todo México fue hermano, madre o padre de los chavitos de la sub 17, si dió gusto verlos todavía tan intactos, tan lejos de la vanidad, tan emocionados.

Luego emprendimos la búsqueda de los esquites, pero la lluvia se los llevó. Así que optamos por el cafecito de olla para hablar de nuestras vidas, mis oídos dispuestos para las historias de tu voz.  Abrazo de despedida, por si acaso sólo te vuelvo a ver en sueños.

Días quince y dieciséis: mi familia es muy divertida. Emprendo la búsqueda.

Diario de olvidos: días doce, trece y catorce.

México Distrito Federal el miércoles y otra vez el viernes.  No deja de sorprenderme la gente de la gran ciudad; hacer y deshacer entre tanto coche y calle y puente peatonal, con tanto calor y dos horas después lluvia tropical, donde lo que está cerca sigue estando lejos pero encuentras lo que quieres a la vuelta de la esquina. Me sigue pareciendo casi heroica la rutina del ciudadano promedio.
Más heroica la vida de Doña Dolores Martínez Le-Clanche de González, mi abuelita, que a sus noventa y seis años todavía me preparó una paella, me acompañó con varias copas de un vino chileno y abrió el baúl de sus recuerdos y olvidos para compartirlos a la hora del postre y el café.
Después de la lluvia me divertí bastante con "lo que vino a ser" la cena del viernes. Me gustó conocer y reconocer nuevas caras, ser recibida en otras guaridas y terminar riendo de cansancio, o cansada de tanto reír, ya no se como fue, era tarde.
Estos últimos días los comparten el sol y la lluvia; los disfruto mucho.
Días doce, trece y catorce: sorprendente orden dentro del caos.

julio 07, 2011

Diario de olvidos: días nueve, diez y once.

Tranquilidad total.  No he de decir mas.
Tan tranquilos estos días que leí Cien años de soledad.
Mención especial merecen los cuatro gatos de la casa con sus peculiaridades:

Tenemos al blanco y negro, que mis papás llaman Telésforo y mi hermana Tlacomoni.  Yo decidí llamarlo Andrés pa que se sienta mejor.  Es muy cariñoso y tranquilo. Es el que duerme las siestas conmigo y me despierta en las mañanas.

Luego está uno color café con leche, que mis papás llaman Cástulo y mi hermana Tlaloque.  Yo decidí llamarlo Sandro.  Tiene cara de Sandro.  Muy delicado, tiene los ojos tan azules que le lastima la luz y siempre va con los ojitos entreabiertos y tan delicado que solo puede comer caldito de pollo con arroz.

Luego tenemos a Juanita, la mas chiquita, gris oscuro, muy juguetona, ha destrozado todas las macetas, se hizo pipi en mi ropa y travesuras por el estilo, digamos que es la mas normal.

Y por último, la mayor, Ema. A mí me cae mal, es grosera con todos y tiene cara de mala onda todo el tiempo. No le gusta comer sola. Te va a buscar, se para junto a ti a maullar y la tienes que acompañar al plato y quedarte ahí esperando a que coma. Si te vas, vuelve a buscarte.

Esos son los gatos. Mañana hablaremos del perro. ; )
Días nueve, diez y once: tan tranquilos que observo a los gatos.

julio 03, 2011

Diario de olvidos: día ocho.

El plan era ir al centro con Diego, pero mi mamá me recordó que había comida familiar, así que carretera con lluvia y a las tres ya estaba en casa.
Muchas risas con los tíos y las primas.
En la noche, repaso de olvidos y recuerdos de la infancia y adolescencia.
Hace tiempo que no reía con tantas ganas.
Pacto de borrachos a las tres de la mañana, por ahí hay una foto y un testigo.
Cansada de reír y con la sonrisa puesta, me fui a dormir.
Día ocho: feliz.

Diario de olvidos: días cinco, seis y siete.

Fui nieta, aunque por muy poco tiempo.  Fui sobrina, también por poco tiempo.
Luego fui amiga. De las más felices.  Me gusta re-descubrirlos y volver a entender por qué los quiero tanto.
Me gustó conocer lo que serán sus próximos días, conocer a los que no veré nacer, ¡pero ya me enviarán las fotos!
Me gustó liberar los pensamientos bajo el influjo de un original chai latte café.
Más liberador el influjo de las cubas, que el Señor Ministro, cumpliendo su deber, me sirvió una tras otra.
Tres días lluviosos, pero con tan buena compañía.
Tres noches de risas, como a mí me gustan.
Viejos y nuevos olvidos se suman a la lista.
Días cinco, seis y siete: lluvia, bien acompañada.