julio 07, 2011

Diario de olvidos: días nueve, diez y once.

Tranquilidad total.  No he de decir mas.
Tan tranquilos estos días que leí Cien años de soledad.
Mención especial merecen los cuatro gatos de la casa con sus peculiaridades:

Tenemos al blanco y negro, que mis papás llaman Telésforo y mi hermana Tlacomoni.  Yo decidí llamarlo Andrés pa que se sienta mejor.  Es muy cariñoso y tranquilo. Es el que duerme las siestas conmigo y me despierta en las mañanas.

Luego está uno color café con leche, que mis papás llaman Cástulo y mi hermana Tlaloque.  Yo decidí llamarlo Sandro.  Tiene cara de Sandro.  Muy delicado, tiene los ojos tan azules que le lastima la luz y siempre va con los ojitos entreabiertos y tan delicado que solo puede comer caldito de pollo con arroz.

Luego tenemos a Juanita, la mas chiquita, gris oscuro, muy juguetona, ha destrozado todas las macetas, se hizo pipi en mi ropa y travesuras por el estilo, digamos que es la mas normal.

Y por último, la mayor, Ema. A mí me cae mal, es grosera con todos y tiene cara de mala onda todo el tiempo. No le gusta comer sola. Te va a buscar, se para junto a ti a maullar y la tienes que acompañar al plato y quedarte ahí esperando a que coma. Si te vas, vuelve a buscarte.

Esos son los gatos. Mañana hablaremos del perro. ; )
Días nueve, diez y once: tan tranquilos que observo a los gatos.

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