Una despedida tras otra. Y yo que creía que era inmune a decir adiós, vuelve a invadirme una nostalgia infantil, con nudo en la garganta.
Últimos días de cumpleaños, comidas familiares, visita a la montaña para cargar energía de la buena que me acompañe estos años.
Mas risas, consejos, promesas y vuelvo pronto.
Último día en México: insuperable.
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